¡Horror! ¡Ya lo recuerdo, ya lo recuerdo! Si, este cuchitril, esta morada del tedio eterno es, sin duda, el mio. he aquí los mismo muebles escolidos, polvorientos y descantillados. la chimenea sin llamas ni rescoldos, manchada de salivazos.
La ventana, donde la lluvia ha trazado surcos en el polvo, los manuscritos, tachados e incompletos. El calendario, donde el lápiz trazo las fechas siniestras.
De aquel perfume de otro mundo, que me embriagaba con una sensibilidad ya decantada, solo queda ay! un rancio olor a tabaco, a un no-seque moho nauseabundo
Aquí se respira lo rancio de la desolación.
Baudelaire
La ventana, donde la lluvia ha trazado surcos en el polvo, los manuscritos, tachados e incompletos. El calendario, donde el lápiz trazo las fechas siniestras.
De aquel perfume de otro mundo, que me embriagaba con una sensibilidad ya decantada, solo queda ay! un rancio olor a tabaco, a un no-seque moho nauseabundo
Aquí se respira lo rancio de la desolación.
Baudelaire
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